Solitudine
- Sofi Peralta
- Jun 1, 2021
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Soledad: 1. Carencia involuntaria de la compañía. 2. Circunstancia de estar solo. 3. Pesar y melancolía que se sienten por la ausencia de alguien.
La soledad viene acompañada, paradójicamente, de un "otro" en cuestión. Es decir, sin un "otro", no habría vínculo, sin vínculo no hay sentimiento, sin sentimiento no hay carencia y sin carencia, no hay soledad. Ésta última viene de la mano, irrefutablemente, con otro ser humano creador de tal sensación. Aparece el más temido y amenazante abandono.
La RAE la define como una situación aleatoria o azarosa de la vida, negativa, conflictiva y melancólica, que aparece por circunstancias que trascienden nuestro control y no por elección propia.
Con todo el amor y respeto que le tengo a esta bellísima lengua, me tomaré el atrevimiento de agregar algunas más: 1."Dícese de la satisfacción de autoconocimiento y de permanecer solo". 2. "Acción valiente de enfrentarse con uno mismo".
El concepto de soledad tiene muchas definiciones, todas ellas con una connotación negativa. Entonces, ¿cómo esperan que no crezcamos con la idea de que estar solo es algo malo? Efectivamente, es lo que tenemos incorporado. Nos han enseñado que la vida se transita de a dos. Que se es infeliz estando solo. Que un "otro" nos viene a completar, porque somos seres fragmentados, a medias, sin terminar de construir.
A mi entender, la soledad es un abanico de posibilidades, un rico momento de introspección, un silencio formidable, una pausa exquisita para reencontrarme, abrazarme y escucharme... El despertar, el renacer, el entendimiento de que existo, de que soy, de que evoluciono y me transformo.
Pero, contrario a mis dichos positivos, podemos encontrar fácilmente la soledad sombría bajo las luces, en cada rincón de la cultura. Ésta no se esconde, se halla rápidamente, ostensiblemente "agradable" a la vista, se deja encontrar.
"Por las noches la soledad desespera" Dice La Bersuit. Tan famosa se ha vuelto, que hasta se ha convertido en protagonista de historias nocturnas de grandes íconos del rock. Podríamos decir que fue la musa inspiradora para Cordera, Elvis, The Police, John Lennon, entre otras grandes figuras, tan seductora y tan oscura a la vez.
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Soledad: Sust. común. Sinónimo de tristeza, melancolía, añoranza, nostalgia. Antónimo de compañía, sociedad, alegría, séquito.
Esta palabra inofensiva, de siete letras, tan temida por tanta gente y tan añorada por otra, se supone como sinónimo de muchísimas emociones negativas. Al experimentarla, sabemos de antemano que entraremos en un período angustiante, atravesado por el abandono y el rechazo. Y de nosotros depende cuán valientes seamos para ver nuestra propio rostro día a día. Para escuchar nuestras propias voces, para lidiar con nuestras múltiples personalidades, para enfrentarnos con nuestro peor enemigo: nosotros mismos.
Hay que ser muy valiente para enfrentarnos con nuestras heridas, nuestro ego predominante, nuestro pasado y presente. Hay que ser valiente para entender que venimos al mundo solos... Y nos vamos solos. Que llegamos llorando, en contra de nuestra voluntad, sin una sola pertenencia. Y nos vamos prácticamente del mismo modo: jamás veremos un flete detrás de un cortejo fúnebre. Nos vamos sin bienes, sin compañía y sin ayuda.
Por lo tanto, la soledad se transita satisfactoriamente tras haber comprendido que somos seres absolutos, íntegros, completos. No necesitamos la presencia del otro, ya que nadie debiera venir a completar una mitad, a llenar un vaso medio vacío. Somos seres enteros, dispuestos a compartir con alguien más. En nuestro interior se encuentra la tan aclamada y añorada felicidad junto con todas las respuestas a aquellas preguntas que siempre nos hicimos. Aprender a convivir con uno mismo, con nuestra propia compañía, es un desafío, un trabajo permanente y muchas veces arduo, del que se puede estallar triunfante, totalmente metamorfoseado, cual Danaus Plexippus.
En el transcurso de nuestro camino, aprendemos y entendemos que los sueños compartidos se transforman en proyectos. La compañía será una elección personal, que nos aporta buenos momentos, alegría, amor. No sin antes comprender que la felicidad y el amor primero provienen de uno mismo. No podemos amar a otros, no sin antes amarnos a nosotros mismos. No podemos ser felices, no sin antes ser felices con y por nosotros mismos, con lo que somos y lo que no somos. Lo que tenemos y lo que no tenemos.
Pasar de ser tu peor enemigo a tu mejor amigo es un sendero complejo, que vale la pena caminar...
La solitudine.
La solitude.
La soledad.
Gran amiga y compañera.
SP.-
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